Tatuajes comunes causan deportaciones a El Salvador

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By Isabel Gutierrez

Una corona sobre un balón, un ojo dibujado porque “se veía cool”, y flores. Esos fueron algunos de los tatuajes que llevaron a la deportación de casi 200 venezolanos, acusados de pertenecer al Tren de Aragua. Las expulsiones ocurrieron el pasado fin de semana, por orden directa del expresidente Donald Trump.

Según los abogados defensores, no hay pruebas sólidas que demuestren la pertenencia de estos hombres a esa organización criminal. Aun así, fueron trasladados rápidamente a una prisión de alta seguridad en El Salvador. Muchos no pudieron ni siquiera hablar con sus representantes legales antes de ser enviados fuera del país.

Trump justificó la medida bajo una ley de 1798, pensada para tiempos de guerra. Según su argumento, el Tren de Aragua representa una “invasión” a Estados Unidos. No obstante, expertos legales aseguran que esta interpretación carece de fundamento. Además, la administración no presentó evidencia clara sobre los supuestos vínculos con pandillas.

Es cierto que algunas organizaciones criminales usan tatuajes como símbolo. Sin embargo, no es el caso del Tren de Aragua. De hecho, muchos expertos afirman que estos tatuajes no son característicos de esa banda. A nivel global, la tinta en la piel es simplemente una forma de expresión personal.

En palabras de Karla Ostolaza, directora legal de The Bronx Defenders:

“En un gimnasio de los suburbios, un tatuaje no dice nada. Pero si lo lleva un latino, de repente se convierte en señal de peligro.”

Las autoridades afirmaron que no se basaron únicamente en los tatuajes para identificar a los supuestos pandilleros. A pesar de eso, varios expedientes judiciales muestran lo contrario. En muchos casos, los diseños corporales fueron la razón principal.

Uno de los casos documentados es el de J.G.G., quien eligió un tatuaje de un ojo porque le pareció estéticamente interesante. Otro es el de Jerce Reyes Barrios, de 36 años. Su tatuaje muestra una corona sobre un balón de fútbol y la palabra “Dios”. Según su abogada, eligió ese diseño por su fe y su pasión por el Real Madrid.

Una fotografía presentada ante el tribunal confirma que el dibujo es muy parecido al logo del club español. Reyes Barrios, además, fue jugador profesional. Sin embargo, eso no impidió que lo señalaran como parte del Tren de Aragua.

Por ahora, estos hombres están encerrados en condiciones extremas. Fueron enviados a una prisión diseñada para pandilleros violentos, sin un juicio justo y por tatuajes que, en la mayoría de los casos, no significan absolutamente nada.

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