Mario Joseph, uno de los abogados de derechos humanos más respetados en Haití, falleció este lunes a los 62 años. El accidente ocurrió durante el fin de semana. Su muerte deja un vacío en la lucha por la justicia en el país
Una vida dedicada a la justicia, desde Haití hasta los tribunales internacionales
JJoseph dedicó su carrera a defender a víctimas de abusos, tanto en tribunales nacionales como en cortes internacionales. Fue director legal del Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití, con sede en Boston. También lideraba la Oficina de Abogados Internacionales en Puerto Príncipe.
Según Brian Concannon, director del instituto, “Mario nunca olvidó sus orígenes humildes”. A pesar de recibir premios internacionales, trabajó todos los días contra la injusticia. Para él, los reconocimientos eran secundarios. Lo principal era dar voz a quienes no la tenían.
A lo largo de su carrera, Joseph representó a decenas de presos políticos. Defendió casos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Uno de los juicios más importantes fue el de la masacre de Raboteau, en 1994.
Ese año, soldados y paramilitares atacaron un barrio en Gonaïves tras una protesta a favor del expresidente Aristide. Murieron más de una docena de personas. En el año 2000, Joseph logró llevar el caso a juicio. Un jurado condenó a 16 acusados, entre ellos Raoul Cédras, juzgado en ausencia. Sin embargo, años después, la Corte Suprema anuló las condenas. Amnistía Internacional criticó la decisión. La calificó como un grave retroceso en la lucha contra la impunidad.
Además, Joseph exigió justicia por la epidemia de cólera introducida por las fuerzas de paz de la ONU. Su firma legal representó a más de 5.000 víctimas. También defendió a mujeres que tuvieron hijos con cascos azules. En esos casos, pidió pensión alimenticia tanto a los padres como a la ONU.