Deportados de EE.UU. claman asilo en Panamá

Photo of author

By Isabel Gutierrez

En medio del bullicio de Ciudad de Panamá, un grupo de migrantes va de embajada en embajada sin respuestas ni rumbo. Provienen de países como Afganistán, Rusia, Irán y China. Todos fueron deportados por Estados Unidos y ahora se encuentran atrapados en Panamá, un país que no eligieron y donde las opciones se agotan rápidamente.

Sin dinero, sin conocimiento del idioma local y sin respaldo legal, buscan desesperadamente una salida. Algunos ya intentaron comunicarse con las embajadas de Canadá, Reino Unido, Suiza y Australia. En todas encontraron puertas cerradas, respuestas automáticas o indicaciones poco útiles.

Uno de ellos es Hayatullah Omagh, un joven afgano que huyó de los talibanes en 2022. “Después de esto, no sabemos qué hacer”, confiesa. Fue deportado a Panamá y trasladado a un campamento remoto en la selva del Darién, junto con otros que se negaron a regresar a sus países por miedo a represalias. Tras semanas de encierro, fueron liberados con un aviso: tienen un mes para salir del país.

Según las autoridades panameñas, los migrantes rechazaron asistencia internacional. Sin embargo, muchos aseguran que nunca se les ofreció una alternativa real. La desesperación crece día a día.

En el ACNUR, les informaron que no podían ayudarles a solicitar asilo en terceros países por restricciones del gobierno panameño. La única opción sería iniciar un proceso en Panamá, aunque las probabilidades de éxito son casi nulas. Así lo reconocen incluso algunos funcionarios de la ONU.

Álvaro Botero, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, advierte que la situación es alarmante.

“No pidieron ser enviados a Panamá. Y ahora están atrapados, sin saber qué hacer, sin futuro y sin poder volver”, señala.

El caso de Aleksandr Surgin, un ruso que se opuso públicamente a la guerra en Ucrania, es otro ejemplo. “Me dijeron que debía elegir: cárcel o el frente de batalla”, recuerda. Hoy, tras haberlo perdido todo, dice con resignación: “Ya no espero nada”.

Los migrantes denuncian sentirse abandonados. Las respuestas de las embajadas son frías. Los organismos internacionales, limitados por recortes de presupuesto, también se ven atados de manos. Mientras tanto, el reloj corre, y cada día que pasa los deja más cerca del abismo.

Siga a LatAm Reports para más investigaciones y análisis sobre migración, derechos humanos y actualidad regional.