Argentina reporta caída de la pobreza bajo Milei, pero muchos aseguran que la vida es cada vez más dura

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By Isabel Gutierrez

La administración de Javier Milei anunció este lunes una baja en la pobreza que marcó el segundo semestre de 2024. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el índice se ubicó en 38,1%. Se trata de una reducción notable respecto al 41,7% registrado en el mismo período del año anterior, bajo un gobierno de perfil populista.

Desde el Ejecutivo, la lectura fue clara. “Estas cifras reflejan el fracaso de las políticas del pasado”, afirmó la presidencia en un comunicado. Además, señaló que “la libertad económica y la responsabilidad fiscal” son el camino para reducir la pobreza de forma sostenida.

Sin embargo, en las calles de Buenos Aires, la percepción es diferente. El ajuste impulsado por Milei ha sido uno de los más drásticos en años recientes. Con recortes en comedores populares, transporte, salud y alquileres, el impacto directo en la población es evidente.

Para Tomás Raffo, economista de la central sindical CTA, los números no dicen todo. “Hay una brecha entre lo que dicen las estadísticas y lo que vive la gente”, explicó. “Algunos salieron de la pobreza, pero los que ya eran pobres están mucho peor”.

Durante el primer semestre de 2024, la pobreza había alcanzado un pico del 53%. La reducción reciente coincide con la desaceleración de la inflación. Según el INDEC, el índice anual bajó a 66,9% en marzo, frente al 276% del año anterior.

Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, considera el dato relevante. “Es una victoria política importante para el gobierno”, dijo. A su juicio, este es el índice de pobreza más bajo desde comienzos de 2022.

Aun así, la realidad diaria parece más dura. En muchas zonas de la capital, crece el número de personas que duerme en la calle o vende productos en los semáforos. Este mes, la ciudad fue escenario de protestas violentas por parte de jubilados y trabajadores.

Lorena Jiménez, madre de nueve hijos, vende calcomanías junto a dos de ellos. Sin empleo desde el año pasado, sobrevive gracias a una ayuda estatal de 160 dólares. “Con eso apenas puedo pagar un hotel de vez en cuando”, dijo. “Hay más gente como yo en la calle”.

La desconfianza hacia las cifras oficiales también resurge. En gobiernos anteriores, el INDEC fue acusado de manipular datos. Aunque fue reformado en 2016, hoy algunos expertos cuestionan si sus indicadores siguen reflejando la realidad.

Viviana Suárez, agente de seguros, lo resume así: “Esa inflación baja y esa pobreza, para mí, son mentira. Vas al súper y no podés comprar nada si no está en oferta”.

Una de las críticas es que el índice de precios se basa en una canasta de 2004. No incluye gastos actuales como suscripciones digitales ni refleja el aumento de servicios privados. Además, tras la desregulación del mercado, el alquiler subió en todo el país.

Raffo concluye con preocupación: “El INDEC mide cada vez menos de lo que realmente pasa en la economía”.

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