Papa Francisco aprueba la canonización de José Gregorio Hernández, el “médico de los pobres”, primer santo de Venezuela

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By Isabel Gutierrez

El papa Francisco firmó este martes el decreto que convierte a José Gregorio Hernández en el primer santo de Venezuela, un reconocimiento esperado por millones de fieles que lo veneran como el “médico de los pobres”.

Aunque aún no se ha fijado la fecha de la canonización, el Vaticano informó en un comunicado que se convocará a una reunión formal de cardenales para definir el calendario de futuras canonizaciones.

Un reconocimiento a su legado

La Arquidiócesis de Caracas celebró la noticia con un mensaje en el que destacó la vida ejemplar y las virtudes heroicas de Hernández.

“Este hecho histórico, largamente esperado por el pueblo venezolano, es un reconocimiento a la vida de santidad de un hombre que dedicó su existencia a aliviar el sufrimiento humano y transmitir un mensaje de amor y esperanza”, señaló la institución en un comunicado.

Hernández fue beatificado en abril de 2021, luego de que la Iglesia Católica certificara un milagro atribuido a su intercesión. Se trató de la recuperación de una niña que había recibido un disparo en la cabeza en 2017.

Nacido el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, un pequeño pueblo del occidente de Venezuela, Hernández se graduó como médico en Caracas en 1888 y nunca contrajo matrimonio. Su vocación no solo se centró en la medicina, sino también en la educación y la investigación científica. Fundó dos institutos de investigación y ejerció la docencia en la Universidad Central de Venezuela.

Devoción popular y un trágico final

A lo largo de los años, la devoción por Hernández ha crecido en todo el país. Su figura es venerada en santuarios, altares y calles, donde se erigen imágenes en su honor.

El médico viajó a Europa para ampliar sus estudios y también intentó convertirse en monje, pero su frágil estado de salud, agravado por el clima frío y húmedo de Italia, lo obligó a regresar a Venezuela, donde permaneció hasta su muerte.

El 29 de junio de 1919, mientras cruzaba una calle en Caracas después de recoger medicamentos en una farmacia para una paciente necesitada, fue atropellado por un automóvil. Al caer, sufrió un fuerte golpe en la cabeza contra la acera, lo que le provocó la muerte. Su funeral reunió a unas 20.000 personas, aproximadamente una cuarta parte de la población de la capital en aquel entonces.

Un proceso de canonización impulsado por el pueblo

En 1986, el Vaticano lo declaró “venerable”, el primer paso en el camino hacia la santidad. Sin embargo, para ser canonizado, se requería la aprobación de milagros atribuidos a su intercesión, un proceso que tomó varias décadas.

Cuando el papa Juan Pablo II visitó Venezuela en 1996, recibió una petición firmada por cinco millones de personas solicitando la canonización de Hernández, reflejando la profunda fe que los venezolanos depositan en él.

La confirmación de su santidad marca un momento histórico para Venezuela y para todos aquellos que han encontrado en José Gregorio Hernández un símbolo de compasión, servicio y fe.