Manifestantes atacaron con piedras al presidente de Argentina, Javier Milei, durante un acto de campaña en la provincia de Buenos Aires. El hecho ocurrió el miércoles en Lomas de Zamora, bastión histórico del peronismo. Según AP, Milei salió ileso, pero el ataque obligó a suspender la caravana y elevó la tensión política antes de las elecciones provinciales.
El mandatario viajaba en una camioneta junto a su hermana y jefa de Gabinete, Karina Milei, cuando comenzaron a volar piedras, botellas y otros objetos. La multitud mezclaba seguidores que lo aclamaban y opositores que lo insultaban. La confusión obligó al presidente a refugiarse en el vehículo mientras sus custodios lo protegían.
Escándalos y clima enrarecido
El ataque se produjo en medio de un escándalo de corrupción que involucra a su entorno. Grabaciones filtradas muestran a Diego Spagnuolo, exjefe de la Agencia Nacional de Discapacidad, hablando de supuestos sobornos que alcanzarían a Karina Milei.
En Lomas de Zamora, la oposición peronista conserva su mayor fuerza política. Un manifestante explicó a AP por qué protestaba: “No quieres violencia, pero hay demasiada injusticia. Tengo una hija con discapacidad y sus medidas nos golpean directo”.
Milei buscaba mostrar poder antes de los comicios legislativos provinciales del 7 de septiembre. También apunta a reforzar su bloque en el Congreso en las elecciones de medio término del 26 de octubre. Los resultados serán un termómetro de su popularidad y del impacto de su programa económico.
Horas después del ataque, el mandatario publicó una foto en X junto a su hermana y el diputado José Luis Espert. Con gesto desafiante, acusó a los seguidores de Cristina Fernández de Kirchner. “¡Kirchnerismo nunca más!”, escribió. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, también señaló al kirchnerismo de poner en riesgo la vida del presidente y de los asistentes.
Fernández, líder histórica del peronismo, cumple arresto domiciliario tras una condena por corrupción. Aun así, mantiene gran influencia en la oposición.
El episodio refleja la dureza de la política argentina. Los escándalos de corrupción y la violencia callejera han marcado décadas de disputas entre oficialismo y peronismo. Ahora, Milei debe sostener un ajuste fiscal que logró bajar la inflación, pero que golpea salarios y empleo.