Oficiales de policía en Haití exigieron el lunes mejores condiciones de seguridad y tratamiento, un día después de que hombres armados asesinaran a un policía keniano que formaba parte de una misión respaldada por la ONU para combatir las pandillas en el país caribeño.
Garry Jean Baptiste, líder de uno de los sindicatos policiales más influyentes de Haití, instó a las autoridades a proporcionar más equipo y apoyo para enfrentar la creciente violencia de las pandillas, que controlan el 85% de Puerto Príncipe y continúan expandiendo su dominio por la fuerza.
“Tomen en serio esta inseguridad para que se puedan salvar más vidas”, declaró a través de un micrófono mientras su mensaje era amplificado por grandes altavoces montados en un camión frente a las oficinas del primer ministro y del consejo presidencial de transición de Haití.
Cerca de dos docenas de manifestantes civiles aplaudieron su discurso, algunos portando carteles con mensajes como “Merecemos seguridad”.
Crece la tensión tras el asesinato de un oficial keniano
Las demandas del sindicato se intensificaron tras el anuncio de que un oficial de la misión liderada por Kenia fue asesinado el domingo en la región central de Artibonito, al norte de la capital. Varios grupos criminales operan en esa área, incluyendo la pandilla Gran Grif, señalada por la matanza de decenas de personas en una comunidad el año pasado.
Jean Baptiste también denunció que los policías no reciben sus salarios a tiempo y exigió que el gobierno brinde apoyo económico a las familias de los oficiales asesinados en servicio.
Horas después de la manifestación, el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, declaró en una conferencia de prensa que su gobierno está comprometido con fortalecer la seguridad en el país mediante una “gran inversión en equipamiento” para la Policía Nacional de Haití.
Un país sumido en la violencia
Más de 5.600 personas fueron asesinadas en Haití en 2024, según datos de la ONU. La violencia de las pandillas ha obligado a más de un millón de personas a abandonar sus hogares en los últimos años.
Fils-Aimé aseguró que el país está “en guerra” contra las pandillas y que las fuerzas de seguridad seguirán combatiéndolas con el objetivo final de celebrar elecciones generales, las primeras en casi una década.
“Existe una estrategia, hay voluntad y se están movilizando recursos para acabar con el problema de la inseguridad”, afirmó.
Como parte del esfuerzo internacional, Kenia ha desplegado cientos de agentes en Haití para reforzar la debilitada policía local. En febrero, 200 policías kenianos se sumaron a los más de 600 que ya trabajan junto con la Policía Nacional de Haití dentro de una fuerza multinacional, que también incluye soldados y policías de Jamaica, Guatemala y El Salvador.